Y a veces llega un momento en tu vida enque no sabes que hacer...
Las puerta se cierran, las ventanas se abren incitándote a saltar, a dejarlo todo atrás, a mirar al cielo en busca de ese sol que ya no calienta, de esos pájaros que ya no cantan, en busca de esa luna que ya no te fascina.
A veces llega un momento en tu vida en el que ya no puedes más. Explotas, y salpicas todo lo que tanto esfuerzo te había costado construir con pedacitos rotos de ti misma, con todo lo malo que hay en ti.
A veces llega un momento en la vida en el que ya nada te consuela, ni el abrazo de un amigo, ni las palabras de un padre, ni el dinero, ni el placer, ni los logros, nada.
A veces llegan momento en la vida en el cual no quieres ver a nadie. Ni siquiera a ti. Los espejos acusan, los ojos acusan, los gestos acusan, y te sientes en una mesa de interrogatorio con todas las pruebas en tu contra y un cartel de culpable grapado en el pecho.
Salta, grita, corre, llora, rompe... Da igual lo que hagas, porque esa sensación jamás desaparecerá. No hasta que tú misma te limpies la sangre de los codos y las rodillas, te seques las lágrimas, te mires al espejo y empieces a aceptarte, y más adelante a quererte.
Porque no se puede amar lo que hay fuera de uno mismo sin amarse a uno mismo en primer lugar.
lunes, 26 de mayo de 2014
A ver la vida pasar.
Ella se sentaba en el parque a ver pasar las horas. Se acurrucaba en un rincón de su mente a ver como las hojas se caían de los árboles. Cómo los esquemas se rompían, la gente iba y venía. Ella se sentaba en el parque a ver la vida marchar, a dejarse llevar sin moverse. A viajar a la luna sin mover los pies del suelo. Ella se sentaba en el parque a morir.
Él se pasaba horas en la ventana, asfixiado entre cuatro paredes, pero sintiéndose libre como un pájaro. Alzando la vista al cielo y fijando la mirada en el suelo. Él se sentaba en el alféizar de la ventana a ver los pájaros volar, las personas correr, los gatos pelear y las nubes pasar. Él se sentaba en la ventana a morir.
Las vidas que vivimos, y las vidas que pudimos haber vivido. Cada decisión que tomamos no significa elegir uno de tantos caminos, sino rechazar el resto de vidas posibles que podríamos haber vivido. Sentarse a ver la vida pasar es fácil, sencillo, no hay complicaciones, no hay que tomar decisiones ni elegir. Sólo hay que sentarse a mirar. La vida a veces es demasiado complicada, otras es tan simple que asusta. Buscamos la felicidad en cosas grandes sin saber que en realidad se encuentra en las cosas más pequeñas. Nos gastamos un fortuna en un regalo a nuestros padres una vez al año cuando ellos seguramente lo único que piden es que nos acordemos de ellos de vez en cuando. Que los llamemos para ver si están bien. Ellos no quieren una corbata o un perfume. Ellos quieren amor. Pero es mucho más simple pagar por algo el día de la madre que hacer que el día de la madre sean todos los días.
Cada persona es un mundo y cada circunstancia hace a cada persona única. Pero, ¿quién es feliz? ¿Quién sabe lo que es la felicidad? Nadie. Puedes tener momentos felices, días espléndidos, despertares perfectos y noches maravillosas. Pero siempre llega una nube y con ella la inminente tormenta. El problema es que a veces, cuando realmente avistamos la felicidad, levantamos la mirada al cielo instintivamente en busca de esa nube. Eso es lo que más desdichados nos hace, no poder apreciar los verdaderos momentos de felicidad por el miedo a que se esfumen.
Es muy fácil ver la vida pasar. Pero vivir sin elegir es morir en cada intersección que nos pone la vida. Vivir sin saber qué es lo que quieres es morir con cada decisión que no tomas. Elegir es difícil, vivir con la decisión que has tomado es necesario, aceptar los errores y aprender de ellos, no dejar que se hagan con el control, eso es empezar a aprender a aprender.
No soy más que una niña que apenas ha vivido un tercio de su vida, pero si de algo sé es de decisiones. De buenas y malas decisiones. De arriesgarlo todo por un sueño. Y jamás me arrepentiré de una decisión que tomé. Si salió bien, porque fui feliz. Si salió mal, porque aprendí.
El problema no es una mala elección, ni siquiera la pregunta en sí, sino la incertidumbre y la duda que ha provocado que esa pregunta aparezca.
Cada persona es un mundo y cada circunstancia hace a cada persona única. Pero, ¿quién es feliz? ¿Quién sabe lo que es la felicidad? Nadie. Puedes tener momentos felices, días espléndidos, despertares perfectos y noches maravillosas. Pero siempre llega una nube y con ella la inminente tormenta. El problema es que a veces, cuando realmente avistamos la felicidad, levantamos la mirada al cielo instintivamente en busca de esa nube. Eso es lo que más desdichados nos hace, no poder apreciar los verdaderos momentos de felicidad por el miedo a que se esfumen.
El problema no es una mala elección, ni siquiera la pregunta en sí, sino la incertidumbre y la duda que ha provocado que esa pregunta aparezca.
sábado, 26 de octubre de 2013
El sueño de una tarde de Otoño.
¿Qué se te ha pasado por la cabeza nada más levantarte?
Quizá ha sido la letra de una canción, una melodía olvidada, el fragmento de un
sueño o un nombre. Quizás ha sido algo que tenías que hacer, algo que no
hiciste, algo que dijiste o que quieres decir.
Quizá te has levantado pensando en que era ese sonido tan
relajante, y te has dado cuenta de que era la lluvia en el cristal, la
respiración de la persona que tienes al lado o la ausencia de la misma. Quizá
te has levantado notando frío en la espalda sin darte cuenta de que otra vez
has tirado la manta al suelo en un sueño. Quizá has notado calor, quizá dolor
por una mala postura o la vibración de un teléfono dándote los buenos días.
Quizá has sacado un pie de la cama o quizá te has vuelto a
queda dormida. Igual ni siquiera recuerdas haber abierto los ojos. Tal vez te
has levantado sin recordar el sueño, pero con la sensación de que ha sido una
pesadilla, o un buen sueño. Quien sabe, quizás incluso has pensado en unos ojos
al abrir los tuyos, en una boca al bostezar, en unas manos al estirar los
dedos.
Tal vez hayas dormido poco, tal vez hayas dormido mucho.
Igual has dormido demasiado y por eso estás tan cansado.
De todas formas seguramente ni siquiera recuerdas como te
has despertado, al igual que nunca recordamos el momento exacto en el que nos
dormimos.
¿Quién no ha pasado noches en vela tratando de recordar el último
segundo antes de caer inconsciente? Y eso que es una pérdida de tiempo, pero
todos hemos sido niños, todos hemos pensado que podíamos comprender y manipular
nuestros sueños.
¿Quién no ha soñado alguna vez que volaba, que estaba en una
cita con la chica o el chico de sus sueños, que podía nadar como un pez, que
era un mago, que había una guerra, un apocalipsis, un cuento de amor?
Los sueños, sueños son, pero sin ellos y sin ese rato que
pasamos dormidos, la vida sería demasiado. Algunos dicen que no hay que dormir,
que ya habrá tiempo cuando estemos muertos, pero yo creo que hay que soñar, que
no nos sobra el tiempo para cumplir nuestros sueños. Hay que aprovechar cada
minuto, cada oportunidad que se nos da de hacer las cosas bien, en ocasiones, y
hacer las cosas mal, equivocarse, ser feliz y luego llorar.
Porque si lloras después de haber sido feliz, al menos
tendrás algún bonito recuerdo que haga que quieras mantener la cabeza alta y
una sonrisa pintada en la cara. Pero si llorar y luego eres feliz sabrás que
mereció la pena.
Un amor para toda la vida y cadenas, o la libertad de la
soledad.
Un frío amanecer o una noche cálida.
La vida consiste en tomar decisiones, escoger salidas y
caminos, derrapar y mirar atrás o jamás arrepentirse de los pasos dados. La vida
consiste en escuchar y hablar, en reír y en llorar, en ser feliz y en sufrir,
en amar y en odiar.
No hay luz sin oscuridad, ni oscuridad sin un ápice de luz. Cada
uno tenemos nuestro propio tono de gris, nadie es completamente blanco ni
completamente negro. Somos la mezcla de nuestros actos, nuestros sentimientos,
nuestras palabras y nuestros pensamientos.
Somos sueños que seguramente nadie recuerde al despertar.
Pero sí, merece la pena soñar.
lunes, 23 de septiembre de 2013
Como el gato y el perro...
A veces fallo, sabes, no soy perfecta, querías que
escribiera sobre ti y aquí están las letras, tantos detalles tantas historias y
tantos recuerdos que no quiero que acaben en la basura como muchos de ellos. Y me
preguntas que si quiero irme contigo, por supuesto, a quien no le gusta perder
la cabeza en un momento, a quien no le gusta que le digan cosas bonitas, lo
siento por las cicatrices, por si pican. Yo nunca quise hacerte daño, nunca fui
perfecta, tal vez sea una borde o una cría, pero estoy cuerda y se lo que hay
se por lo que me levanto cada día y lo que tengo que defender con dientes y
uñas todavía. Nunca he cambiado, tal vez me volví escéptica, quien sabe. Cerré mi
corazón, pero tu encontraste la llave y no quiero que me odies por esto, por
tratar de ser yo misma y no hacer caso al resto. Sabes que he confiado en ti
más que en ninguno, y mira que lo detesto, yo con mi mierda, ya lo sabes, nadie
es perfecto, pero déjame al menos darte una explicación, pedirte perdón, este
corazón roto no quiere un adiós. Y quizás no lo entiendas, ya me quité la
venda. Demasiado madura para mi edad, y no sabes lo que pesa. Quizás no me
busque la comida, pero he vivido sin amigos y me ha dado la espalda hasta mi
familia. Quizás fue un error, elegí mal las palabras, no soy yo, eres tu, me
descolocas cuando ladras, cuando me prometes libertad y una nueva vida… al
final haces que odie la mia. Y se que esto no sirve de nada, a veces quiero que
te rindas, porque creo que necesitas a alguien, y no soy yo misma. Yo ya estoy
amaestrada, domesticada y dócil, lo siento, nunca te lo he puesto fácil. Perdóname
por no responderte, no sabes el daño que hace no poder decirte que quiero
verte, no poder hablarte a la cara por miedo a perder el control, por miedo a
equivocarme y tener que decir adiós. Se que me odias y es normal, yo también lo
haría, solo soy una niñata que dice tonterías. Pero quizás no entiendas lo que
en mi provocas, es un caos cuando se juntan un loco y una loca. Joder, seguro
que te ries leyendo esto, pero es que no merezco la pena, si es que no merezco
ni un gesto. Quizá sea lo mejor, que sigas por tu lado. Lo siento por no
aceptar tu regalo. Si es que no tengo palabras, como siempre. Si es que es
hablar contigo y tengo que susurrar entre dientes. Pero es que apenas te
conozco y no se ni como hablarte… solo intenté ser yo misma, lo siento por
molestarte.
En el fondo sabes que siempre has sido mi punto débil.
Dibujando sueños en tu espalda.
Quieres que te cuente por qué escribo.
Piensas que vas a conocerme sin dejar de mirar tu ombligo.
Pretendes entenderme sin mediar palabra.
A veces la puerta no se abre con un abracadabra.
Dejé de odiar el día que aprendí lo que era el odio, que al
final solo desgasta, como el lápiz el folio. Que al final solo hace daño al que
lo usa, y que nunca ha sido un arma, más bien es una excusa.
Aprendí que el odio al amor era más bien rabia, de la gente
que no entiende cómo se puede hablar sin palabras, de la gente que se ha
cansado de buscar medias naranjas y solo busca tangas debajo de las faldas.
Soñé que me moría y desperté sin saber si era cierto, si
quizás había llegado a vivir algún día. Seguí llorando cada día por dentro,
porque es mi imaginación la que no me deja tragar mentiras.
La gente falsa, a patadas, la gente buena a ostias con el
mundo por tratar de hacerlo un lugar más culto. Porque si hay algo que mata
personas es no saber, y la ignorancia del quererse defender sin entender
palabra. Ya nadie habla, ya nadie ama, la gente solo se junta para ocupar el
otro lado de la cama. Para no sentirse solos cuando llegan a casa, y claro, un
perro a veces cansa.
Tantos divorcios, tantos cuernos, tanta venganza, y total
para que, al final lloré más yo que él. Y es que hemos aprendido a vivir sin
normas morales, con cuentos sin finales, sin metas ni puertas, solo bozales.
Acaso crees que me conoces, y qué sabes de mí, que un día
fui feliz y que ya no puedo volver allí. Ya no soy la niña a la que
impresionabas con palabras, ahora soy la mujer que te muerde si le ladras.
Me dicen que soy infantil, nunca me llamaron inmadura. Si no
entiendes la diferencia, necesitas ayuda. La vida se compone de las cosas que
nos hacen felices, de los delices, de los caminos y de nuestras cicatrices.
Que hace tiempo que no escribo es un hecho, y es que ya no
puedo soportar este yunque en el pecho. Y es ya apenas consigo respirar y
defenderme, tanta gente atacando sin saber que es lo que sienten.
Nunca dejé de ser yo misma aunque dejé de ser cualquiera,
gente que me conoce de toda la vida me dice que he cambiado, qué más quisiera.
Le gente no cambia la gente madura, no puedes odiar a una niña por querer
resolver sus dudas.
La ignorancia es lo que hace que me llaméis zorra a las
espaldas, que la gente crea en Dios, que sigamos necesitando armas. La
ignorancia es lo que hace que tengamos miedo, la ignorancia es lo que te impide
separar los pies del suelo.
Deja de gritar que nadie te escucha, tu no aprendiste en la calle, aprendiste en la ducha. No te quejes tanto, la vida da siempre decepciones, no queda Tipex para tantos errores.
Las calles llenas de falsos, ya ni se ven las estrellas, o quizás sí pero ya nadie se fija en ellas. O quizás no, por la cantidad de mierda en el aire. ¿Contaminación? No, creo que se llaman cobardes.
viernes, 1 de marzo de 2013
La filosofía se muere.
La filosofía está en peligro de extinción.
La moral se muere.
Los corazones se pudren.
Los cerebros duermen.
Y los principios
están con la etiqueta, sin estrenar.
La filosofía está en peligro de extinción. Hemos creado
leyes para suplantar la falta de moral que nos caracteriza. Tenemos miedo y
vivimos acurrucados tras la espalda de figuras que creemos invencibles. Abogamos
por una sociedad justa y digna las mismas personas sin valores que miran hacia
otro lado cuando ven la injusticia en las calles y en los corazones. Somos humanos
sin humanidad. Hemos creado una raza autodestructiva que acabará por
aniquilarse así misma entre susurros agónicos. Tememos alzar la voz, a pesar de
saber que nadie va a escucharnos por muy alto que gritemos. Vivimos con miedo,
con miedo a vivir. La ética y la filosofía son viejos libros guardados en
estanterías que ya están olvidadas. La gente no piensa, porque pensar
implicaría darse cuenta de que todo va mal. Nos pasamos el día mirando la tele,
porque preferimos ver los problemas d otros y centrarnos en cosas ajenas a
nuestro propio dolor, creyendo que así desaparecerá. Ignorantes. Ojos que no
ven, corazón que no siente. Corazón que no siente, sociedad sin ética. Hemos dado
de lado todo aquello por lo que el hombre luchó cientos de años, entre ello, la
libertad. Nos creemos libres. Libres de elegir el color de la venda que nos
tapa los ojos. Libres de escoger el grosor de la soga con la cual nuestra
economía nos asfixia cada día más. Es triste pensar que lo que mueve el mundo
ya no es el amor, sino el dinero, si es que el amor ha llegado a mover algo en
algún momento de la historia. El dinero. Habráse visto cosa más banal,
superficial y abstracta que el dinero. A veces creo que el dinero es sólo la
excusa que el ser humano ha puesto para matarse unos a otros. Otras veces me
doy cuenta de que es simplemente el arma que usamos para hacerlo. Vivimos sin
ser nadie, y morimos siendo pasto para los gusanos. Nuestra mera existencia
parece un mal chiste. Creemos que pensamos, pensamos que vivimos. Pero ni
siquiera en la muerte encontramos la solución. Huimos de nuestros problemas. Hasta
la Luna se va alejando cada vez más de la Tierra, y no me extraña, porque damos
asco. Sociedad automática, sin moral ni principios. Todos buscando finales
felices y nos olvidamos de buscar los principios que en realidad mueven el
mundo. Hemos creado leyes, montones de libros de leyes, para suplantar nuestra
falta de moral y principios. Si dicha moral funcionase no habría necesidad de
establecer normas. Si consiguiéramos tener un poco más de corazón y un poco
menos de estómago, nuestra propia ética nos llevaría a actuar justa y
correctamente. Pero no. Ni de lejos es el caso. Así que nos refugiamos tras
normas que acatamos sin rechistar. Normas creadas por gente sin conciencia. Ningún
ser imperfecto puede crear perfección, y las leyes son un claro ejemplo. Acatamos
normas, nos vestimos por modas y callamos lo que no quieren que se diga. Hemos creado
nuestra propia dictadura global. El mundo es movido por un elemento etéreo,
como es el dinero. Nuestros corazones se mueven al compás del miedo que nos
provoca actuar. Y nuestra mente vive dormida, ajena a lo que ocurre, centrándose
en llevarse algo a la boca, algo que jamás nos llena. Hemos creado drogas, porque
quizás necesitamos ser adictos a algo, o por el miedo a ser autosuficientes. Jamás
salimos del vientre de nuestras madres, tenemos un cordón umbilical que nos
tiene atados a la sociedad que ya ni nos alimenta, ni nos da calor, ni nos
ofrece un hogar, ni siquiera nos resulta familiar. Tomamos la política como una
especia ajena a nosotros mismos, sin darnos cuenta de que nosotros elegimos a
esas mismas personas que se lo están llevando todo, que se están llevando lo
que es nuestro. Vivimos dormidos, creemos que despertamos cada mañana, pero
nuestro corazón hiberna y nuestra mente jamás ha despertado de su largo sueño. Un
sueño que no sabemos en qué momento se implantó en nuestro cerebro, y que
juraría que viene de fábrica de no ser porque aún creo que se puede pensar. Aún
creo en mi misma, aunque haya perdido la fe en Dios, en la sociedad y en la política.
Aún creo que una persona puede cambiar el mundo. Somos seres egoístas. Solo pensamos en nuestro
propio beneficio, y en nada ni nadie más. Podréis alegar que os preocupáis de
vuestra familia y amigos, pero al fin y al cabo el amor que sentís hacia ellos
no es más que el deseo de que si en algún momento os encontráis en apuros ellos
vengan a rescataros. Tenemos el síndrome de Peter Pan, de princesa de cuento y
de Alicia. Me explico: no queremos crecer, porque crecer implica
responsabilidades, y las responsabilidades implican tomar decisiones, y somos
demasiado cobardes como para asumir las consecuencias de nuestros propios
actos, por lo que elegimos, cobardemente, no actuar. Sufrimos el síndrome de
princesita de cuento, necesitamos que nos rescaten, dependemos de cualquiera
que nos eche una mano y que nos haga este sueño un poco más ligero. También somos
superficiales y arrogantes. Jamás asumiremos nuestra propia debilidad,
escondiéndonos tras máscaras perfectamente maquilladas. Tras pieles impolutas y
trajes caros, perfumes que tapen el olor a mierda que desprenden nuestras
conciencias podridas. Y por supuesto, el
síndrome de Alicia en el País de las Maravillas. Soñamos con una sociedad
perfecta, soñamos con soluciones que se nos olvidarían al despertar, si es que
despertáramos alguna vez. Esperamos que sean los otros los que nos den las
respuestas a las preguntas que formulamos sin cesar, sin darnos cuenta de que
las respuestas a tus preguntas solo te incumben a ti, y que cualquier otra
persona es diferente a ti mismo, y por tanto, sus preguntas pueden parecerse,
pero jamás serán iguales a las tuyas.
Podré parecerte pesimista, pero seguramente soy más
optimista que cualquier persona que hayas conocido. Porque aún creo que la
sociedad que fue creada por el hombre puede ser modificada por el mismo, y que
los errores que hay en ella, que no son pocos, no son sino reflejos de nuestros
propios sentimientos. Creo que el cambio es posible y que depende sólo de los
individuos. No hay fórmulas secretas que solucionen este nudo, pero creo que ya
ha llegado la hora de dejar de apretar si queremos deshacerlo. Creo que ha
llegado el momento del cambio, que a esta sociedad le ha llegado su otoño, y ya
va siendo hora de que cambiemos las hojas podridas que tenemos por normas,
leyes y principios y que florezca la moral que llevamos dentro. Ha llegado la
hora de hacer honor a la palabra “humanidad”.
Ha llegado la hora de que la Filosofía renazca.
martes, 19 de febrero de 2013
Vivo. Muero.
Vivo. Vivo de mis sueños y de las respuestas que creo que
voy a encontrar en ellos. Vivo dormida,
aletargada, porque en el mundo hay demasiada belleza para alguien tan humana. Vivo.
A veces el día y a veces de noche. Vivo por el miedo a morir, no moriré con
miedo a la vida, eso seguro. Vivo, por cada lágrima que derramé y cada sonrisa
que esbozo. Por levantarme del suelo tras caer en el pozo. Vivo, porque mis
sueños algún día se hagan realidad, por quitarme la venda y llegar a conocer la
verdad. Vivo cada día, aunque haya días que sienta que muero. Vivo aunque sepa
que eso me llevará al agujero. Vivo por lo bueno, lucho por cambiar lo malo.
Vivo cada día como si fuera un regalo. Qué más quisiera. Vivo encadenada a una
rutina que me asfixia, rodeada de miradas que me acusan, rodeada de envidia y
avaricia. Vivo porque le debo algo más a la persona que dio su vida por mí.
Vivo porque aunque no lo demuestre, en el fondo sé que le debo la vida. Porque
ella lo dio todo por mí algún día, aunque haya tirado la toalla. Vivo porque
todavía hay gente que dice mucho cuando calla. Vivo por los que me señalaron con
un dedo y se rieron de mí. Vivo porque mi único objetivo es ser feliz. Todo por
una sonrisa, todo por un sueño que quizás nunca llegue a realizar del todo. Por
soñar despierta y vivir un sueño cada día más incómodo. Porque llegue un día en que mi vida deje de
ser un monólogo. Vivo porque hay gente a la que un día le importé. Gente que
decidió que merecía la pena apostar por mí, aunque ya no estén. Vivo porque hay
gente que vive muriendo, y que mueren sin haber vivido. Por esas personas que
han caído en el olvido. Porque la muerte es fácil, y la vida es un reto. Porque
quiero ser feliz, feliz algún día, feliz por completo. Vivo tratando de no
pisar a nadie. Escuchando el silencio que dejé cuando callé. Y si me caigo
mientras vivo, lucharé por levantarme. Y si no es contigo, que sea sola, pero
no será en balde. Pero a veces, solo a veces, quizá más que sólo a veces,
muero.
Muero. Y muero cada día al ver la soledad que reina entre personas
que se peinan para aparentar que son perfectas. Muero por el odio que respiro,
por la contaminación que hemos creado, y el egocentrismo en el que hemos
crecido. Muero al mirar atrás y ver la gente que perdí, esas personas que
fueron algo y simplemente, no volví a ver junto a mí. Por todas las personas
que me dedicaron una sonrisa y se rieron con mi risa y sufrieron cuando yo
estaba en la cornisa. Muero por la prisa que mueve este mundo, por los relojes
que hacen más ruido que todos nuestros latidos juntos. Por todos aquellos que siempre
llegan tarde, pero muero aún más por todos los que correrán en balde. Muero
cada segundo cada día y cada instante por la gente que se sube a los hombros de
otro y se creen importantes, que se pisan para llegar alto, y acaban tirándose
por la cornisa, muero por la caída en el asfalto. Muero por aquellos que
tiraron la toalla y por todo aquel que no reunió agallas para elevar la cabeza.
Muero por todos aquellos que viven con la certeza de que lo único importante es
lo que tienes y no lo que dejas. Muero, porque vivo esperando la muerte y el
día que vuelva a verte esperaré otra vez perderte, esa es mi condena. Vivo con
miedo, muero cobarde y sola. Muero cada vez que me dices hola, y ni me miras.
Nada importa. Eso decían. Pero todo importa en este mundo, nadie sabe qué rumbo
tomar porque vivimos aislados, haciendo bulto. Muero por no ser quien quiero
ser, por vivir en un eterno ajedrez, sintiéndome un peón de su juego. Muero por ser joven y querer ser vieja, muero
por ser vieja y querer ser niña, pero no me dejan.
Viviré hasta que muera y después espero seguir viva dentro
de toda la gente que un día conocía. Moriré con la cabeza alta y sin lamentar
ni un paso dado, sabiendo que mi vida no la manejaron vuestros sucios dados. No quiero ser
perfecta en este mundo de cuerdos, quiero ser una loca con las ideas claras y
unos bonitos recuerdos. Y si muero mañana espero que al menos mi ejemplo haya
ayudado, y que te levantes de ese sillón tan cómodo, vago. Quiero que mires a
las estrellas y no al suelo. Que andes buscando sueños, y no consuelo. Que mires
hacia arriba buscando estrellas fugaces, que mires al cielo, y nunca agaches la
cabeza al suelo buscando dinero. Lo importante no se ve, solo se siente. Así que
cierra los ojos y nunca te dejes arrastrar por la corriente. Porque aunque todo
parezca estar perdido y tu estés tirado en tu habitación llorando, seguro que
hay alguien que te está esperando. Ama como si no hubiera un mañana. Vive como
si la vida se fuera a ir con el final de la semana. No cometas errores tontos,
no seas impulsivo. Piensa con la cabeza, y no con el ombligo. Llora si lo necesitas, ríe siempre que puedas. lucha por tener voz propia, y no apuestes tu vida a una moneda. Si nos quitan la voz, no nos queda nada. Aunque en el mundo que vivimos importa más la imagen que las palabras. Y es triste que tengamos que vivir siempre con miedo, fingiedo ser perfectos cuando nunca lo seremos. Cuanto más maquillaje más complejos, al final todos somos payason sin maquillaje, aunque nos negemos a verlo. Marionetas manejadas por modas, por tendencias, por olas, por masas de gente, por masas de gente boba. Parecemos ovejas, al redil sin rechistar. Pues yo no pienso pasar la vida viéndola pasar. La inocencia es un regalo, la ignorancia es un crímen, no contra otros, sino contra ti, es asesinar lo que nos hizo libres. Por favor, piensa, nunca cierres puertas, si quieres dale la espalda a lo que te hace daño, pero no te mientas: jamás serás perfecta, jamás serás feliz del todo, pero si quieres seguir ciega, no me preguntes por qué lloro.
Vivo porque no sé qué me espera ahí fuera, porque soy solo
una niña a la que le gustan las risas y está cansada de penas. Vivo por salir
de esta quimera, por dejar de rezar por alguien que no existe, y empezar a
creer en mi propia calavera. Por creer en uno mismo cuando el mundo se vaya a
la mierda y dejar de confiar en cruces de madera. Porque si perdemos la
confianza en nosotros mismos depositándola en otros, acabaremos siendo presos
de esas viejas fotos. Porque vivir con miedo es morir despacio. Cree en ti
mismo y deja de pensar en vicios, lujos y palacios. Deja algo de espacio al corazón, los sentimientos no se compran con dinero, tampoco la razón. Muero por vivir con miedo a decir lo que pienso. Muero cada vez que me miras mal por lo que llevo puesto. Muero porque no puedes vivir sin dinero, sin criticar lo que yo espero, sin querer lo que yo quiero, ni retenerlo. Viví creyendo en que mañana amaneciera, en
que la vida vale la pena y yo no soy una sirena, si continúo en este mar de
lágrimas, acabaré ahogada en mi pecera. Eso no es lo que quiero, quién sabe si
es lo que me espera.
martes, 12 de febrero de 2013
Tuyo.
(Borrador)
Nunca fuimos tú y yo, siempre fue tuyo: el amor que sentí y el folio por el que fluyo, el rencor que un día fui y el odio del cual huyo, nunca dejes nada al azar, que es un capullo. Harta de mirar por la ventana a ver las horas pasar, sintiendo que llego tarde aunque no haya plan, sintiendo que me esperan aunque eso haga que me desespere, caminando por este camino hasta que alguien me releve. Los problemas irrelevantes e convirtieron en guerras, guerras del odio, guerras del folio, guerras por dejar mella, querrás ser la estrella y tener el monopolio de las rimas que hoy yo canto como una sirena. Me envenena pensar que un día te irás, que me quedaré sola mirando atrás, esperando que vuelvas y me lleves contigo, esperando a alguien que se desesperó conmigo. Soy complicada, lo sé, nunca fue fácil, para seguirme el ritmo hay que estar ágil. No aprietes mi corazón, porque es frágil y gotea, como si viviera en un eterno Abril que nunca escasea. Mis ojos, un mar, tu reflejo un náufrago, que nada a la deriva presa del pánico. Atado a cualquier mástil por miedo a las sirenas, esclavo de aquella por la que un día habría dado su vida entera. No tengas miedo de la belleza que escondo, ten miedo del mal que guardo en el fondo. De los ojos de loca que un día admiraste, de la boca que profanaste con promesas de desgaste. Mis malas artes y tus malos modales, eterno cómplices, nuevo rivales, en un eterno “Todo vale”. Tus caricias y mis arañazos, a veces cuando necesitas amor te responden a cañonazos, latigazos a base de palabras que duelen, lápidas que sepultan y fiebres que se suben por las paredes. No estoy loca, estoy relativamente cuerda, y como todo es relativo, suma y sigue, igual concuerda.
Escribiendo con calor en los dedos y frío en el corazón, como aquel que sabe que se fue y se niega a decir adiós, como todos los ilusos e inocentes que se dan de bruces con un cristal transparente por falta de luces. Vivimos con prisa, y morimos igual. Acabarás llegando tarde hasta a tu funeral, aunque ya nadie espere verte llegar. Deja pasar el tiempo decían, las heridas curarán solas, aunque aún escocían. No pretendas que el olvido te de ventaja, no soy yo quien reparte esta baraja.
domingo, 3 de febrero de 2013
Psiquiatra de cuerdos, aprendiz de locos.
(Frases borrador)
Respiro aire, entra en mis pulmones, siento sensaciones nuevas, cosas que jamás creí. Oigo voces, puede que en mi cabeza o en el exterior hoy siento como cada palabra me da coces.
No me roces, hoy no quiero ver a nadie, no quiero sentir caricias, no quiero ser amable. Basta, aléjate de mi mientras puedas. Cierro los ojos y que sea lo que yo quiera...
Buscando en vano, descansando en plano, subiendo a lo alto y cayendo desde arriba porque no me diste la mano. Sonando grave por la voz ronca que me deja el dejarme la garganta en cada queja que exhalo.
No quiero ser un ser humano, quiero ser yo. Una persona diferente, un corazón con voz. Una mañana de primavera, una canción, que deja que tu mente duerma, y despierta tu reloj.
Respiro aire, entra en mis pulmones, siento sensaciones nuevas, cosas que jamás creí. Oigo voces, puede que en mi cabeza o en el exterior hoy siento como cada palabra me da coces.
No me roces, hoy no quiero ver a nadie, no quiero sentir caricias, no quiero ser amable. Basta, aléjate de mi mientras puedas. Cierro los ojos y que sea lo que yo quiera...
Buscando en vano, descansando en plano, subiendo a lo alto y cayendo desde arriba porque no me diste la mano. Sonando grave por la voz ronca que me deja el dejarme la garganta en cada queja que exhalo.
No quiero ser un ser humano, quiero ser yo. Una persona diferente, un corazón con voz. Una mañana de primavera, una canción, que deja que tu mente duerma, y despierta tu reloj.
Dejar de lado al que un día te dio la mano. Es fácil mirar
por encima del hombro, lo difícil es prestarlo. Las sonrisas son bonitas por si
solas, pero para ser feliz, hermano, has de buscar la belleza en la lágrima del
que tienes al lado.
Psiquiatra de cuerdos, aprendiz de locos, esa soy yo. No me
fascinan los esquemas ni vuestro estúpido roll. Los personajes plano son todos
iguales. No me impresionan los buenos, los malos son más originales.
No me va el rollo cordura si me atan el corazón, si me dicen
que me quieren diciéndome adiós. Intentaste que cayera en tu trampa, pero mi
pequeño tramposo: nunca intentes mentir a un mentiroso.
Quitándome la venda de los ojos, la misma que utilizaste
ayer para atarme las manos. Quiero salir corriendo, pero estoy cojo. Mis piernas
ya no responden porque están llenas de gusanos.
Muerta no me queda nada, viva no se apreciarlo, en la tumba
o en la cama, el tiempo no hay que malgastarlo. Negociando con mafiosos y
corruptos en un mundo en el que no es más rico el que más tiene, sino el que
hace más bulto.
La cultura a la mierda, los valores a la basura. Tu llora,
reina, tu estupidez no tiene cura. Los sueños se volvieron pesadillas, las
mariposas de mi estómago chillan, por estar estancadas en nuestra Sicilia.
Necesito salir de este agujero. Recuerdo estar en la playa
cavando hondo, tan hondo que no veía el cielo, yo caí primero. Pero tú me
copiaste, como siempre. Y ahora estamos atascados en este eterno Diciembre.
Necesito inspiración, una palabra, una canción, un solo
verso, una rima, una prosa, una idea, para que el mundo salga ahí fuera y
dejemos de guardar nuestros complejos y sueños en cajas de madera.
No creo en erradicar la maldad del mundo. Creo que sin mal
no habría bien, pero igual me confundo. No creo en la fama ni el poder del
dinero. No es más rico el que más tiene, sino el que sonríe sin factura,
creo.
Dejad de criticarme, no vale de nada. Os juro que para San
Valentín tendré coartada. No me quejo
por vicio, peor odio por placer, ¿por el placer que me da verte caer del
precipicio? Puede ser.
Empezaré desde el principio cuando llegue al final. Pero a
mitad del camino no hay tiempo para rebobinar. No pienso pararme a pensar ni
estoy en mi sitio, si cometí errores o si el disparo fue limpio, qué más da.
Dame coces, y tendré herraduras. Insultame, que me la suda.
Ya aprendí a lidiar con la cordura. Háblame del hambre en el mundo desde tu
Iphone cinco. Quedas más coherente como payaso de circo. Insisto.
Yo no cambio de tema, las circunstancias lo requieren. No
pienso en protocolos cuando llueve, ¿tú sí? La belleza no conoce de normas, ni
de leyes ni de gomas de borrar, entiende de magia y nada más, mejor así.
Llamadme loca, será un alago. No soy princesa de cuento, soy
más tirando al malo. O la que se tira al malo, nunca me ha importado que
pasara. Pero lo repito, para ese día tendré coartada.
Odiar es mi estilo de vida, que te joda, el tuyo. No volveré a dejarme la voz por ningún
capullo. Mientras tú te ahogas en ese vaso, yo fluyo. Como el que sabe que lo
suyo es no rendirse y seguir. Yo no huyo.
Darme la espalda ya parece un acto involuntario. Que los te
quiero lleguen con retraso, será culpa de horario. Tu retraso ya es para dar de
comer a parte. Tú tan abecedario y yo tan aprende a amarte.
Amor propio y odio ajeno, misantropía como veneno. Mis
antropías como temario y tus esquemas al fuego. No me identifican las palabras
que escupo, ni las miradas que esculpo cuando no te mereces ni perder el juego.
Estoy fuera de los esquemas de la vida, de las hienas ya no
soy ni comida, perdón por no estar muerta todavía, por no servir de cena a los
que tienen la tripa llena y la mente vacía, aunque a rebosar de tanta tontería.
martes, 29 de enero de 2013
Notas musicales, suspensos vocales.
(Borrador)
Que le den por culo al mundo. A él no le importa si me
hundo. Si he perdido el rumbo o el norte, si he caído alto o profundo. Este
mundo de cobardes con bozales, no somos animales, no necesitamos cárceles,
necesitamos modales. Un poco más de empatía, una pizca menos de odio. Más
locura en las calles, menos cordura en el folio. Sí, tengo el monopolio de los sabores amargos,
de los tragos largos al ego, que escuece menos si lo bebo. No pretendo
esclavizarte con cadenas ni dejar que te pudras en tus cárceles mentales
mientras yo aparento estar serena. A quien quiero engañar. Aquí yo nunca fui la
buena. Quizá hice locuras por amor, pero me haré la loca si me lo recuerdas.
Notas musicales, suspensos vocales. Decepciones en el folio
o en la piel, esa es la clave. Mis puestas de luna y mis soles crecientes, no
tienen nada que hacer cuando la locura está ausente.
Quizás mienten, o quizás callan. Solo sé que después de todo
no tiro la toalla. Os pasasteis de la raya y solo lo pagué yo. Menos mal que la
amistad era cosa de dos, y no un monólogo. Tu tan prólogo y yo tan desenlace.
El destino no tiene gracia, lo que cuenta es el viaje. Quieres llegar lejos con
tanto equipaje. LA vida no es barata, cada uno paga su peaje. Ponte traje y
disimula las ojeras. Las apariencias cuentan, pero los días se restan. Quieres
pasar el resto de tu vida echando cuentas y no te das cuenta de que al fin y al
cabo, la muerte ya ajustará cuentas, y se acabó. Tengo que continuar, no puedo
dejarlo, esta droga que es la música me ha atrapado en su encanto. No digo que
sea buena, ni que merezca una medalla. Pero escribo porque si no el corazón me
estalla. No me extraña que la gente diga: “Parecía un chico normal”. ¿Acaso os
creéis que los malos tienen pintado en la frente “criminal”? Ya estoy harta de
vuestros prejuicios y vuestra falta de juicio. De vuestras burlas, de vuestros
miedos, de vuestros odios y vicios.
Notas musicales, suspensos vocales. Decepciones en el folio
o en la piel, esa es la clave. Mis puestas de luna y mis soles crecientes, no
tienen nada que hacer cuando la locura está ausente.
Que de tanto caminar bajo la lluvia se borraron los esquemas
de mis noches en vela a la luz de las velas esperando a que pase la noche y
vuelva el día porque por la noche nuestros peores temores nos espían. No quiero
ser la niña que nunca se equivoca ni la que rompe a llorar por no romperte la
boca, por no comerte la boca por no dejar mis alas rotas y parar de intentar
volar cuando la altura es poca. No me derrotan las palabras, me vences los
hechos. Esas miradas que se clavan en el techo. Esos ojos que ya no me dicen
nada. Esas pisadas que antes oía y ahora no se escucha nada. Estoy cansada, de
vivir y de estar muriendo. Acabaría con este sufrimiento, pero eso sería
cobarde, y antes muerto. Si me equivoco que no digan que no lo intenté, que no
me rompí la espalda por besarte otra vez. Por rozar esa piel que antes tan bien
conocía, por no buscar esas sonrisas que me daban la vida. Si algún día te vas
no me dejes una nota. Prefiero quedarme sola y loca a quedarme cuerda y rota.
jueves, 13 de diciembre de 2012
No lo siento.
Los cerdos
como tu a la pocilga de cabeza. Me dejaste con la duda tanto tiempo que maduró
en certeza.
Hay tíos que
merecen una oportunidad y tiempo. Yo soy más de matarte a escarmientos. Y no.
No lo siento.
No puedo ser
yo misma, basta ya
Las batallas
ya no tienen gracias,
Las risas
nunca fueron tan amargas.
¿Quieres
guerra? Antes tendrá que reinar la paz.
Pensé que
eras mi Batman, pero solo eres un ave rapaz.
Venga ya,
me pides que
me calle con una sonrisa
y me echas con prisa porque no quieres hablar.
No siempre
voy a estar aquí, quizás ni debería estarlo.
No quiero
pasar de página o de libro, quiero quemarlo.
Estallar en
mil pedazos lo que siento por dentro,
los
sentimientos que no deberían salir a la luz.
¿Tienes
miedo? Bienvenido a mi cruz.
No pienso
dejar que me robes la juventud.
Yo me beberé
una copa a tu salud cuando estés en el ataúd.
Solo me
utilizas para lo que quieres, pero me tienes cuando te apetece.
Juegas con
mis sueños como Krueguer en un Martes y trece.
No me
entiendes, no me miras,
solo me
hablabas cuando veías que me iba,
que me
perdías, que tu juguete se rompía.
Los cerdos
como tu a la pocilga de cabeza. Me dejaste con la duda tanto tiempo que maduró
en certeza.
Hay tíos que
merecen una oportunidad y tiempo. Yo soy más de matarte a escarmientos. Y no.
No lo siento.
Hay cosas
que no deberías hacer mientras creces.
Una es
intentar romperme el corazón, nada se rompe dos veces
Recuerda mis
palabras: Nunca seré tuya.
El que la
sigue la consigue, pero tú has conseguido que huya.
Sentirme
impotente por no poder controlar los latidos,
aunque estés lejos, con una palabra sé que tú
has sido.
Siempre
fuiste el culpable, el cabrón y el hijo puta.
Pero además
parece que lo disfrutas.
Que quieres
que te diga, me cansé de ser tu mono de feria,
cuando
manipulas a una loca, asumes la histeria.
Aunque, si
te digo la verdad, disfruto con esto.
Me encanta
ver lo manipulables que son hoy en día los cerdos.
Por tu
culpa, por tus palabras bonitas,
por hacerme gritar de rabia y hacer que me
derrita.
Porque odio que me mires mientras te pierdo de
vista,
y que
examines mi cara para encontrar alguna pista.
No fui la
primera, ¿verdad?
Pero si seré
la primera que se te resista.
Los cerdos como tu a la pocilga de cabeza. Me dejaste con la
duda tanto tiempo que maduró en certeza.
Hay tíos que merecen una oportunidad y tiempo. Yo soy más de
matarte a escarmientos. Y no. No lo siento.
Un beso en la
comisura de los labios, ¿qué pretendes?
¿Qué me
enamore? ¿Qué te llore? ¿Qué estemos juntos para siempre?
Tonterías,
tú solo querías follar con una cría
y te daba
igual si yo era la víctima o la policía.
Quien lo
diría,
pasaste de
ser un modelo a seguir a un capullo a evitar.
Pasaste de
ser mono a ser un animal.
Pretendes
que sea sincera y que te cuente mis penas.
Mira.
Antes que
confiar en ti, con este folio me rajo las venas.
Cuántos años
me sacas, ¿20?
Cualquiera
lo diría,
he visto
niños más maduros a los que todavía no les han salido los dientes.
Chico, tú no
aprendes.
Con cuántas
lo habrás intentado.
No pienso
convertirme en tu legado.
Me apoyé en
ti por confianza,
me metiste
mano por desesperanza.
Mírate al
espejo y dime qué es lo que ves.
Yo solo veo
a un niño con la cabeza en los pies.
Los cerdos como tu a la pocilga de cabeza. Me dejaste con la
duda tanto tiempo que maduró en certeza.
Hay tíos que merecen una oportunidad y tiempo. Yo soy más de
matarte a escarmientos.
Y no.
No lo siento.
martes, 11 de diciembre de 2012
Naces. Luego te haces.
Recuerdo estar sentada en el parque, sin ver la vida pasar,
ligera de equipaje y con mucho por andar.
Recuerdo que tenía libros en mi
estantería,
cuentos que me hacían volar cada vez que los leía.
Recuerdo tener
peluches con los que jugaba,
a los que cuidaba y a los que dormía abrazada.
Recuerdo ser feliz.
Recuerdo que era perfecto.
Recuerdo ser así.
Pero ahora
todo eso parece un recuerdo.
¿He muerto?
Al final siempre volvemos al principio, harta de las rimas me pasé a los ripios.
No soy esa niña buena que quería hacer las paces. Naces, luego te haces.
A veces creo que empecé a ser yo cuando dejé de ser
cualquiera,
cuando te dije que no aunque doliera, y fui la primera.
Miro atrás
y no veo un camino, siento que alguien me ha dejado aquí,
o he caído del cielo,
aunque parezca un mito.
No recuerdo haber llegado a este lugar, siento lágrimas
brotar,
porque solo soy una niña que intentó escapar.
Pero los días se fueron
haciendo más complicados.
Y a pesar de verme sufrir, tú parecías encantado.
¿Te
he contado alguna vez mi historia?
No quiero aburrirte.
No quiero servirte para
cinco minutos y un “Tengo que irme”.
No soy la chica inocente que conociste.
Ahora he crecido, ahora ves lo que te perdiste.
Maduré a base de ostias y empujones,
de ignorantes y
cabrones,
no de príncipes y dragones.
Aunque debo admitir que hubo más de una
bruja.
Pero tú sigue a lo tuyo, sigue viviendo en tu burbuja.
Al final siempre volvemos al principio, harta de las rimas me pasé a los ripios.
No soy esa niña buena que quería hacer las paces. Naces, luego te haces.
Desde de los doce haciendo esto, escribiendo
en el papel,
historias del ayer, que si lo escribo no protesto.
Aunque las
cicatrices duelan, si soy honesta, sé que te duelen más a ti.
Eso no me hace
sentir bien, pero tampoco mal. Es solo un matiz.
Me llamasteis puta por defender lo que siento.
Me llamasteis
estúpida por creer en algo.
Me tachasteis de loca por decir lo que pienso.
Se
ve que me tenéis envidia, será porque valgo.
La vida a hidalgo, los sueños a cuestas,
me jugué la sonrisa a una carrera de galgos, sin saber de que iban las apuestas.
Siempre fui impulsiva, pero tranquilo.
Nadie te hará daño mientras estés conmigo.
Estrés conmigo, que tranquilidad fuera hay de sobra.
Seguís diciendo que la vida es puta, pero las putas cobran.
Aprendí todo lo que sé de mis libros, de mi padre,
de las ostias que me di contra el parqué.
Tropecé con la misma piedra hasta cansarme,
por eso ahora de los golpes no recuerdo ni el por qué.
Defenderme de vosotros atacando.
Eso es lo que me gusta, eso es en lo que soy buena, arañando.
Rascando entre vuestras corazas hasta encontrar un hueco por el que adentrarme,
y hundir mis dedos en vuestros defectos hasta que salga sangre.
Esto es o que pasa si a una niña buena
le jodes la vida, le llamas de todo y le haces daño, que al final se rebela.
Dios, me dais pena.
¿Y os consideráis amigas?
Consideraos artistas del engaño, porque por un día me creí vuestras mentiras.
Pero que más da, ¿no?
Yo no me arrepiento de haberme alejado dándoos una coz.
Al final siempre volvemos al principio, harta de las rimas me pasé a los ripios.
No soy esa niña buena que quería hacer las paces. Naces, luego te haces.
Juramientos. (Borrador)
Deberíamos
dejar de preocuparnos por el tiempo y su tic tac,
por el mundo y su Big Bang,
por la mente o el cuerpo.
Dejar de mirar atrás, parar de suspirar
pensando que
una vez fuimos perfectos.
Deja que te diga lo que pienso, lo que escribo, lo que
narro y lo que vivo,
lo que en sueños me persigue y las pesadillas que me siguen… cuando no estoy dormido,
por los sueños de madrugada, mis lágrimas almacenadas
en la almohada y lo nunca fuimos.
Deja que
coja aliento, que respire en este cemento que no para de asfixiarme por dentro.
A veces solo siento que las sonrisas van por dentro
y que cualquiera que lo
niegue es que nunca ha tratado de llorar sin ser descubierto.
Nuestras
partidas de ajedrez, nuestro mundo dando vueltas,
ya no se si nos falta un
tornillo o una tuerca.
La gente ya no es solo ignorante, la gente es terca.
Dispárame si quieres, pero nunca acertarás, porque nunca estás cerca.
Dando la
vuelta a los problemas como si fueran monedas,
apostarte la vida a cara o cruz
es lo que te queda.
Nunca me niegues que vivir cuesta.
Cada día un peldaño más
en esta escalera, y ya apesta.
Que te
apuestas a que puedo ganarte cerrando los ojos.
Las cosas complicadas dejaron
de ser cerrojos
cuando dejé de matar moscas a cañonazos.
No es agradable ver
mi mente echa pedazos.
Nada que
decir, nada que hacer,
nada por apostar, todo está por ver, déjame creer
que
algún día estarás tras esa puerta,
esperando que te grite desde dentro que está
abierta.
Aparentemente
miente pero no seas inocente:
una sonrisa se ve en los ojos, no es los dientes.
Puedes ser
un Joker con los labios, pero no con el corazón.
Aquí nadie sonríe sin razón, o
se arrepiente.
Cometimos
errores,
pero creo que el mayor de mis aciertos es saber que pudieron ser
peores.
No empeores situaciones con perdones que no sientes.
No demores esperas
que las penas a penas ya sienten.
Sé consciente o mantente consciente,
que la
conciencia es la ciencia de aquellos que se arrepienten.
No me dejes con la
palabra en la boca, ni la miel en los labios.
Ni con falsas sonrisas que al
final solo hacen daño.
Me trataste como basura, y quizá tuvieras razón.
Me sentía una mierda, pero te dejé y ya me siento mejor.
Me diste la espalda y eras quien la guardaba antaño,
no me digas que no sé lo que es el daño.
Llevo años llorando a solas por las noches,
cuando ni mi sombra es testigo del derroche
de las lágrimas perdidas y los náufragos hundidos
en tu mar de mentiras, entre sábanas de amores no correspondidos.
No finjas que me dejaste marchar,
porque ambos sabemos que me fui sin avisar.
Miénteme a
los ojos si te atreves,
si eres capaz de seguir firme viéndome llorar entre
luces de burdeles.
Acabé siendo como nadie esperaba,
respondiendo a preguntas
que nadie formulaba.
¿Loca?
Lo confieso.
Estoy loca por un beso, majareta,
pierdo la cabeza por volver a sentir eso.
Tú no me dejaste fría, estaba muerta.
No me mires así, que mi cuerpo no está en oferta.
Esperaste a que salieran
gusanos de mi cabeza,
pero salieron mariposas que frente a tu inmadurez ya
bostezan.
Harta me tenías de tener que ser la buena,
de parar cada pelea
poniendo mis principios en cuarentena.
Quizá fue la esencia de mi musa en
potencia
lo que hace que hoy tus cadenas cedan ante mi demencia.
No me
preguntes por qué hago esto,
por que escribo textos,
porque no estoy serena y
me conformo con mi mundo perfecto.
No me fabriqué unas alas para estar anclada
a un suelo de cemento,
los mejores consejos los guardo aquí dentro.
La vida es efímera: no dejes nada al azar, nada para mañana.
Nada en manos de la persona equivocada.
No juzgues por prejuicios, no mires con los ojos, sigue tus
instintos
y verás que el mundo es distinto.
Dejé de creer en las personas
cuando me demostraron
que, como los animales, fueron amaestrados.
Tras unas
normas, uniformes, reglas y porqués.
Dejamos de ser libres desde que somos
bebés.
Mírame a los ojos y dime que te arrepientes,
abre la boca y
deja de hablarme entre dientes.
Nadie dijo que fuera fácil amarte,
solo
esperaba no ser solo la siguiente.
Otra en tu lista de conquistas.
Te dejé mi
corazón sangrando en el suelo, como pista.
Aun así te despistas y piensas que
hay cien tías mejores.
Pero ninguna que sienta como yo sentí, y lloré.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Citizen of your nightmares
"Lo que no te mata te hace... diferente." El Joker
No necesito que me autorices ni analices mi vida
desde las raíces y trepando por mis ruinas.
La vida nos da lecciones porque somos aprendices,
amantes de deslices, de matices y mentiras.
Creo en tu mirada más que en lo que dices o callas.
A pesar de los ojos empapados, no tiro la toalla.
Si el fin en esta vida es ser felices aprende de tus cicatrices.
Hay lecciones que no se aprenden hasta que el corazón estalla.
La belleza
de cada detalle, el silencio de lo que callé,
el murmullo de la calle, las explicaciones que
te negué.
Salidas de
emergencia a los cristales de tus ojos.
Sentir la
urgencia al ver mi corazón en números rojos.
El deseo de
una lluvia de verano,
la
impotencia de la caída de un hermano.
Tú solo
agarra mi mano,
aférrate a lo
bueno y olvida lo malo.
Si tú sufres
yo sufro también,
por empatía,
por amor, a veces no los distingo bien.
La pregunta
puede que no sea qué, sino quién.
La respuesta
puede que esté en tu corazón y no en tu sien.
Recuerdos
del abrazo que nunca me diste.
Promesas que
nunca cumpliste.
Hoy todo me
suena a chiste.
Dime por qué me perdiste,
porque no puedes admitir que nunca
fuimos, solo fuiste.
Al final nada salió como dijiste.
Píntate los
ojos, la cara, los labios, las uñas y el pelo,
pero tu vida no saldrá del
blanco y negro.
Viviendo en una eterna escala de grises,
con sus
sombras y matices,
sus
disfraces y sus finales sin perdices.
Viendo como
el tren se marcha y no puedo reaccionar.
Me sentaré
en el andén a verlo marchar.
A estas
alturas solo me importa una cosa, el paracaídas.
No he
llegado hasta aquí para acabar con un acto suicida.
No me mires
de ese modo, no me observes, no me midas.
No calcules
mis movimientos, no pienso vivir a tu medida.
No necesito que me autorices ni analices mi vida
desde las raíces y trepando por mis ruinas.
La vida nos da lecciones porque somos aprendices,
amantes de deslices, de matices y mentiras.
Creo en tu mirada más que en lo que dices o callas.
A pesar de los ojos empapados, no tiro la toalla.
Si el fin en esta vida es ser felices aprende de tus cicatrices.
Hay lecciones que no se aprenden hasta que el corazón estalla.
Sigo siendo
yo desde que empecé con esto,
doce años
honestos escribiendo textos y rellenando cuadernos.
Y todavía me
da vergüenza admitir que esta mierda es mía,
y que sí,
escribía cuando no dormía.
Quisiera
vivir a lápiz para poder borrar mis errores,
corregir
aquellas elecciones que pudieron ser mejores.
Aquellos
fallos que se convirtieron en lastres.
Aquellas relaciones
predestinadas al desastre.
Tú tan
sastre de sonrisas, yo tan Joker de la vida.
Tú cosiendo,
yo rajando.
Nunca
encajaremos en la misma partida.
Tú tan
perfeccionista y yo tan aleatorio.
Tú tan boda,
yo tan velatorio.
Tú y tus
decisiones, yo y un millón de cicatrices
Tú con tus
maestros, yo y mis aprendices.
Quieres que
te cuente lo que siento y lo que pienso,
pero si
fuera sincera para echar a correr te faltaría tiempo.
No soy
aquello que buscabas para no dormir,
pero tienes
que aprender a vivir sin mí.
Jamás me
perdiste porque nunca fui de tu propiedad.
Simplemente
compartía mi tiempo contigo porque me veía capaz
de aceptarte
a ti como me acepté a mí misma,
de verte
reflejado en mí, como la luz de un prisma.
Deja de
preocuparte por mí, no importa.
Cuando la
muerte venga da igual lo que pase, la vida habrá sido corta.
No te
preocupes por esta idiota,
si sus
palabras no lo hicieron, tu cuchillo no seccionará mi arteria ahorta.
Loca, como
siempre, y más que nunca, lo confieso.
Yo soy a la
locura lo que un hueso al sabueso.
No intentes
comprenderme, es el error más común,
pensar que
tengo sentido común y que puedes entenderme.
Nunca debiste quererme, no me merecía flores,
pero he de
admitir que me merezco enemigos peores.
No llores
por errores que ya nadie puede cambiar,
tú sigue
mirando al cielo, aunque ya pasó nuestra estrella fugaz.
Y sí, rehice
mi vida, te jode y no lo asimilas.
Te duele
saber que estoy mejor ahora de lo que lo estuve en la vida.
Tú jamás
entenderás como de la noche a la mañana me fui.
Pero yo
tampoco entiendo por qué sigues ahí.
Dicen que
intentas comprenderme, que quieres ayudarme.
Jamás serás
la mano que agarre al caerme.
Dicen que no
debo confiar en ti y que no me fie de tus palabras,
que eres
como un perro, o muerdes o ladras.
Me trabajé
la tierra del País de las Maravillas con esmero,
esperando
que llegue el 1 de enero.
Esperando empezar
de nuevo, empezar de cero.
Labré la
tierra desde las raíces, con todos sus matices, pero aún espero.
Y nada ocurre, el trabajo no obtiene
recompensa.
Me dejé la
espalda, el corazón y las manos, bajo la solana intensa.
Nada. Nada.
Que el que nada no se ahoga.
Y no sé por
qué a las locas nos gustan tan poco las
sogas…
No necesito
que me autorices ni analices mi vida
desde las
raíces y trepando por mis ruinas.
La vida nos
da lecciones porque somos aprendices,
amantes de deslices,
de matices y mentiras.
Creo en tu
mirada más que en lo que dices o callas.
A pesar de
los ojos empapados, no tiro la toalla.
Si el fin en
esta vida es ser felices aprende de tus cicatrices.
Hay
lecciones que no se aprenden hasta que el corazón estalla.
"Si vas a hacer una montaña de cadáveres al menos hazlo de manera que llegues al cielo" Trono de Sangre.
"¡1000 puntos!¡Es para morirse de risa! ¡Volvemos a casa con el carro blindado, hemos ganado!" La vida es bella.
"Odio como me hablas y también tu aspecto. No soporto que lleves mi coche ni que me mires así. aborrezco esas botas que llevas y que leas mi pensamiento. Me repugna tanto lo que siento que hasta me sale la rima. Odio que me mientas y que tengas razón. Odio que alegres mi corazón, pero aún más que me hagas llorar. Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado, pero sobretodo odio no poder odiarte porque no te odio ni siquiera un poco, nada en absoluto." Diez razones para odiarte.
"Si vas a hacer una montaña de cadáveres al menos hazlo de manera que llegues al cielo" Trono de Sangre.
"¡1000 puntos!¡Es para morirse de risa! ¡Volvemos a casa con el carro blindado, hemos ganado!" La vida es bella.
"Odio como me hablas y también tu aspecto. No soporto que lleves mi coche ni que me mires así. aborrezco esas botas que llevas y que leas mi pensamiento. Me repugna tanto lo que siento que hasta me sale la rima. Odio que me mientas y que tengas razón. Odio que alegres mi corazón, pero aún más que me hagas llorar. Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado, pero sobretodo odio no poder odiarte porque no te odio ni siquiera un poco, nada en absoluto." Diez razones para odiarte.
martes, 20 de noviembre de 2012
Tengo que irme.
Sigo firme, como cada vez que me negué a rendirme.
Como cuando no lloré al decirte:
“Tengo que irme”.
Y sigo en pie, nunca quise
caer. Jamás aprenderé a ganar porque nunca supe perder.
Quisiste
comprarme con palabras vacías, gestos secos.
El eco de lo
que algún día pudo ser poesía.
Te
equivocaste de estrategia, ya no soy esa cría
que no se
decidía entre la bolsa y la vida.
¿Qué quieres
oír? ¿Qué duele? Por supuesto que duele.
Una herida
nunca deja de sangrar hasta que el individuo muere.
No soy pesimista,
soy realista con razones.
Ya que me
enamoré de la otra cara del As de corazones.
Siempre es
un placer servirte de cubo de basura.
Cuanta más
mierda echas, más me doy cuenta de que lo tuyo no tiene cura.
Jugamos con
fuego y acabamos quemados.
Fue tu
mechero, así que me considero tu legado.
Soy lo que
fui más lo que quiero ser.
Eres parte
de mí, pero no me defines tanto como crees.
Formas parte
de mi pasado y mi memoria,
pero
encontré la forma de huir, mi escapatoria.
Siempre es
un placer oír tu versión de la historia.
La gente
siempre te demuestra que puede ser escoria.
Ni morir por
mí ni vivir conmigo. Algo falla.
Sé que algo
no va bien, pero no tiro la toalla.
Me demostraste que un gusano podía convertirse
en mariposa.
Pero que no
cualquier capullo merece ser tratado como una rosa.
Te diré los
motivos que tuve cuando te lo merezcas.
Sé que
apuntaste al corazón, y créeme, pasó cerca.
Nunca quise
hacerte daño, siempre quise tenerte a mi lado,
pero llegó
el día en que todo se fue a la mierda.
Buscas
culpables y yo harta de buscar excusas
te dije la
verdad y me trataste como a un extraño.
Ya no seré
tu pareja en el baile, nunca fui una ilusa
solo quise
ser feliz, nunca hacerte daño.
No
arriesgamos, nos rendimos, no hacemos nada. Sociedad vegetal.
Nos quejamos
de jaulas de cristal, pero así vivimos.
Siendo
testigos de un crimen contra nuestra propia libertad
que no es
más que la ilusión de lo que nunca fuimos.
Buscamos
salidas en esta pecera, hay muchos peces en el mar,
pero a la
mitad los servirán como cena.
Aprendí a
nadar a base de ahogarme una y otra vez.
Nadie me
secó jamás las lágrimas que por ti lloré.
Los días de
lluvia, los amaneceres de niebla,
la luna y su media sonrisa de burla, el sol
que nunca calienta cuando tiemblas.
Ojalá el
frío que siento no fuera por dentro.
No puedo
calentar un corazón hecho astillas de tanto tocar madera.
Tú y tu
manía de romperme los esquemas y desarmarme con dos palabras que ni siquiera sé
si son sinceras.
Tú y tus
poemas escritos a la luz de una vela que alumbra cuando callas, ya que cuando
hablas tu aliento hace que se mueva.
Yo y mis
metáforas, tú y tus ideales,
yo y mis
principios, tú y tus finales.
Tú tan
buenos días y yo tan buenas noches.
Tú el
egoísmo y yo el derroche.
O sudas de
mí, o por mí o conmigo.
Tengo más en
común con mis enemigos que con mis propios amigos.
Quizá tengas
razón y esto solo sea un sueño,
pero
mientras me despierto viviré como si fuera a acabar muerto.
Sigo firme, como cada vez que me negué a rendirme. Como cuando no lloré al decirte:
“Tengo que irme”.
Y sigo en pie, nunca quise caer. Jamás aprenderé a ganar porque nunca supe perder.
Se acabaron
las estrofas y los versos en flor.
Voy a clavar
en el pecho de cada capullo una clave de sol.
Me criticaste
por seguir a mi corazón antes que a mi cabeza.
Por preferir
un futuro mejor a una vida limando asperezas.
Tú reza a tu
Dios, pero pregúntate mientras lloras
por qué
sigues solo y ¿dónde está tu Dios ahora?
Sigue con la
rutina de mojarte la retina
con verdades
que son mentiras y amigas que son unas cretinas.
Sigue en tus
trece, que así el orgullo se crece
y nada importa con quien tropieces, la vida es “Pisa
siempre, y dos veces si se lo merece”.
Un invierno
frío con sus labios cortados,
un otoño
amargo, quemaduras en verano.
Demasiados
capullos haciéndose pasar por flores.
Cada año
espero que esta estampa mejore.
Sé que
quizás di demasiado para no recibir nada a cambio
Sois la
razón de que soñar me de cansancio
Siempre fui
amante de las causas perdidas
A las
heridas en vez de echar alcohol, les eché saliva, y así van.
Cada día con
peor aspecto, y no cicatrizan,
quizá por el
miedo a olvidar lo que significan
Tal vez
algún día mire atrás y sonría,
Por ahora si
giro la cabeza, sé que estoy perdida.
Recordar
épocas felices: la infancia y sus deslices.
Soy demasiado
mala actriz para todo lo que he tenido que actuar.
No te
esclavices de las sonrisas y sus matices.
Nunca sale
nada bueno de unos ojos que no saben llorar.
Mirada al
frente, vista alta, hombros erguidos, adiós a la cabeza gacha.
Y a campar
por la vida a mis anchas.
No seré la
niña buena que idolatraba a falsos dioses,
sino la que
te susurra la verdad a voces.
Si esperabas
un minuto de silencio, puedes esperar sentada.
Nunca salió
nada bueno de una mujer callada.
Te abriste
paso hasta mi corazón como un cuchillo,
llegaste más
adentro que nadie, por eso chillo.
Me calaste
hasta los huesos, me amordazaste entre tus besos,
me robaste
mis versos, mi musa y mis recuerdos.
Se podría
decir que sufro el síndrome de Estocolmo.
Tú atándome
a tu cama y yo gritando socorro.
Me decías
que me querías y hoy ya no te reconozco ni a un palmo.
Y encima fue
mi culpa, ¿no? Esto es el colmo.
Sigo firme, como cada vez que me negué a rendirme. Como cuando no lloré al decirte:
“Tengo que irme”.
Y sigo en pie, nunca quise caer. Jamás aprenderé a ganar porque nunca supe perder.
Me voy.
Me voy.
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